En algún punto de la Argentina —o de Chile, o de cualquier otro rincón donde ruede una pelota— alguien anotó mal un número telefónico. Quizás fue un dedo distraído, quizás una característica equivocada. Lo cierto es que desde hace años un vecino de la ciudad de Santa Fe recibe mensajes destinados a uno de los nombres más conocidos del fútbol argentino: Martín Demichelis.



































