La Argentina consiguió prácticamente eliminar en un año el déficit de su cuenta corriente gracias al salto de las exportaciones.
Pasó de un déficit de US$7.610 millones en el primer semestre de 2025 a quedar prácticamente equilibrada con el empuje del campo, la energía y la minería. El giro de utilidades al exterior y los servicios también moderaron el resultado.

La Argentina consiguió prácticamente eliminar en un año el déficit de su cuenta corriente gracias al salto de las exportaciones.
El INDEC informó este martes que la cuenta corriente de la balanza de pagos tuvo un superávit de US$2.214 millones durante el segundo trimestre, frente al déficit de US$2.452 millones registrado entre abril y junio de 2025. La mejora interanual fue, así, de US$4.666 millones.
Al incorporar la revisión de los primeros tres meses del año pasado, la dimensión del cambio resulta mayor. El primer semestre de 2025 había acumulado un rojo de US$7.610 millones; enero-junio de este año terminó con un déficit de apenas US$197 millones.
El nuevo informe corrigió además el resultado del primer trimestre del año, que pasó de un déficit de US$1.651 millones informado originalmente a US$2.411 millones, principalmente por una actualización de las rentas de la inversión, según aclaró el organismo estadístico.
Durante el segundo trimestre las exportaciones de bienes alcanzaron US$27.557 millones, US$6.500 millones más que un año antes, mientras las importaciones quedaron prácticamente estables en US$18.264 millones. El resultado fue un superávit de bienes de US$9.293 millones, contra apenas US$2.668 millones de igual período de 2025.
La mejora tampoco respondió únicamente a precios. El INDEC calculó que, de los US$6.629 millones adicionales de saldo comercial, US$5.859 millones provinieron del efecto cantidades: mayores volúmenes exportados aportaron US$4.676 millones y menores cantidades importadas agregaron otros US$1.183 millones.
Ese último dato conecta el frente externo con la pérdida de velocidad interna. Durante el mismo trimestre el PBI cayó 0,6% respecto de los primeros tres meses del año, en una economía con menor consumo e inversión. INDEC La baja de cantidades importadas no puede atribuirse únicamente al enfriamiento doméstico, pero resulta consistente con una demanda interna menos expansiva.
Del lado de las exportaciones, en cambio, siguen apareciendo nuevos generadores de divisas junto al agro. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que durante el primer semestre las exportaciones agroindustriales, energéticas y mineras crecieron 27%, mientras minería y energía generaron conjuntamente un saldo neto de bienes de US$9.632 millones, 75% superior al de un año antes.
La fortaleza comercial también viró en su contrapeso. El ingreso primario registró entre abril y junio un déficit de US$6.032 millones, casi US$2.500 millones más que un año atrás. Prácticamente todo correspondió a renta de inversiones.
Sólo la inversión directa dejó un rojo de US$3.981 millones. Dentro de ella, utilidades y dividendos devengados sumaron US$4.080 millones, más del doble de los US$1.988 millones contabilizados en el mismo trimestre de 2025. Los intereses de inversiones de cartera también aumentaron y dejaron un déficit de US$955 millones.
La comparación expone la nueva tensión externa: los bienes generaron US$9.293 millones positivos, pero servicios restaron US$2.102 millones y las rentas otros US$6.032 millones. De allí que aquel holgado superávit comercial terminara convertido en una cuenta corriente positiva de US$2.214 millones.
No todo ese ingreso primario supone necesariamente dólares girados durante el trimestre. La balanza de pagos registra las rentas cuando se devengan y puede incluir utilidades reinvertidas. Pero el movimiento coincide con una mayor normalización del giro de dividendos: el Banco Central informó que sólo durante el primer trimestre se distribuyeron US$1.891 millones, máximo de su serie, después de habilitar nuevamente el acceso al mercado cambiario para determinadas utilidades empresarias.
En servicios ocurrió, en cambio, una moderación. El déficit bajó de US$2.433 millones a US$2.102 millones, fundamentalmente porque el rojo de viajes disminuyó US$225 millones. Los extranjeros gastaron US$1.123 millones en el país, mientras los residentes utilizaron US$2.353 millones en viajes al exterior.
El dato confirma en dólares la corrección que ya venían mostrando las estadísticas turísticas: salen menos argentinos y empiezan a recuperarse las llegadas extranjeras, aunque el saldo sigue siendo claramente negativo.
La otra cara está en los servicios empresariales, que dejaron un superávit de US$846 millones, mientras telecomunicaciones, informática e información sumaron otros US$70 millones positivos.
También cambió la composición de los movimientos financieros. Durante el trimestre hubo US$4.811 millones de ingreso neto por inversión de cartera, mientras la inversión directa registró un egreso neto de US$2.484 millones. Los pasivos por títulos aumentaron US$7.041 millones, de los cuales US$4.933 millones correspondieron al gobierno general.
El movimiento tuvo su correlato en el stock de deuda externa, que llegó a US$327.855 millones, US$4.724 millones más que en marzo. El incremento estuvo concentrado en el gobierno general, cuya deuda aumentó US$6.534 millones, mientras disminuyeron los pasivos externos del Banco Central y del sector privado.





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