Comienzo diciéndoles que el título de este trabajo no es mío, es del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún, quien en 1957 escribió una obra teatral con ese título. Y lo traigo a colación porque al verla en la década del 60, puesta en escena por el grupo teatral santafesino Llanura, me dejó muy golpeado y hoy me vuelve a salir a la superficie.





































