La escena es cotidiana: el cepillo queda lleno de pelos, el desagüe de la ducha acumula más cabellos de lo habitual o la almohada amanece con mechones que antes no estaban. En muchos casos, la preocupación aparece de inmediato. ¿Es normal? ¿Se trata de una caída pasajera o de un problema de salud?





































